“Políticos de las Américas deben diferenciarse del crimen organizado”

Nacionales
A 17 años de la firma de la Carta Democrática Interamericana (CDI), la región soporta 4 dictaduras del socialismo del siglo XXI o castrochavismo, en caída y crisis, pero aún con poder suficiente para causar mucho daño con los crímenes que cometen a diario para mantenerse el poder. Son regímenes de delincuencia organizada que por su naturaleza no están en el ámbito de la actividad política sino en el del crimen. Por eso, es necesario que los políticos y líderes de las Américas se diferencien con claridad de los criminales que detentan el poder en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, bajo riesgo de ser sus cómplices y encubridores.
Por Carlos Sánchez Berzaín
Los países en los que el castrochavismo o sus aliados han perdido el poder, como la Argentina de los Kirchner, Brasil de Lula da Silva y Rousseff, Ecuador de Correa, Colombia y otros, soportan hoy la resaca de corrupción que ha dejado crisis económicas, problemas políticos y confrontación social. Pero además los actuales gobiernos democráticos de esos países, están bajo la presión de sostenidas y bien financiadas acciones de desestabilización, ejecutadas por los autores de graves delitos que siguen usando la política como medio de impunidad.
La política es una actividad de orden público en la que los ciudadanos tienen el derecho de participar como electores o como elegidos.  A quienes optan por aspirar y ocupar funciones públicas, la democracia les señala que se trata de posiciones sujetas al mandato popular nacido de elecciones libres y limpias, al cumplimiento de la ley en el marco del estado de derecho, esencialmente temporales y con obligación de rendir cuentas.
Con información de: Nota de Prensa

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