Opinión: ¡Martillando el bolsillo de la Revolución!

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Casto Ocando: Primer Informe

Durante años, la dictadura de Nicolás Maduro se preparó para sobrevivir no sólo a una posible acción militar en su contra, ya fuere patrocinada por factores internacionales, o por grupos de militares venezolanos descontentos.; sino también, y muy particularmente, para continuar operando en la eventualidad de un embargo económico y masivas sanciones de Estados Unidos y otros países.

Para tales fines diseñó calculadamente y puso en marcha una economía paralela basada en varios elementos fundamentales: los fondos obtenidos a través de la corrupción pura y dura, las ganancias generadas por el tráfico de cocaína, la explotación de minerales preciosos, y un sistema de lavado y de transferencias de capitales a estructuras financieras internacionales, utilizando organismos del estado como Pdvsa y el Banco Central de Venezuela, entre otros. Parte del plan consistió en reducir al máximo la dependencia en los ingresos petroleros, a sabiendas de que se trataba de una clara vulnerabilidad frente a sanciones petroleras, como en efecto tuvieron lugar.

El alto chavismo se preparó, visiblemente, para depender de otros “commodities” distintos al crudo que había financiado el desarrollo del país por décadas. La infraestructura petrolera, que requería de una extraordinaria inversión pública para mantenerse competitiva a nivel internacional, fue decayendo aceleradamente en los 5 años de Maduro, hasta llegar al abandono que exhibe hoy en día. En contraste, el alto chavismo invirtió tremendos recursos para incrementar negocios como la explotación de oro y el tráfico de drogas.

Según investigaciones actualmente en curso por parte de agencias como la Drug Enforcement Administration (DEA), altos dirigentes del chavismo integraron diversos carteles no sólo para organizar el traslado de cientos de toneladas de cocaína a través de territorio venezolano –usando soldados y oficiales del Ejército y la Guardia Nacional Bolivariana, camiones de transporte militar y personal de protección-, sino para crear infraestructura de producción de drogas en zonas rurales y urbanas de Venezuela, una modus operandi sin precedentes en la región.

Al mismo tiempo comenzó a autorizar la explotación de minerales valiosos como oro, diamantes, coltán y otros elementos que eran enviados como contrabando a terceros países para su refinación y/o venta.
El chavismo-madurismo creó conexiones criminales en una docena de países, desde Bolivia, Ecuador y Colombia, hasta Cuba, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos, sin contar con las redes en países como Rusia, Turquía, Bulgaria y China, entre otros.

Esta economía invisible generó decenas de miles de millones de dólares en efectivo, que fueron “blanqueados” de diferente manera. Mucho de este dinero se ocultó a través de mecanismos financieros en paraísos fiscales, inversiones en hedge funds y portafolios de bienes raíces, entre otros instrumentos.
Tras la imposición de las sanciones por parte de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y otros países latinoamericanos, la situación comenzó a cambiar.

Las sanciones contra la dictadura, al lado del incremento de acciones de interdicción y de persecución criminal a las redes de tráfico y lavado, ha causado un serio impacto a las operaciones criminales a través de las cuales el régimen obtiene el flujo financiero necesario para mantener las lealtades.
Una operación que anteriormente no tenía muchos obstáculos como el traslado del dinero en efectivo recogido en Estados Unidos de la venta de cocaína para ser enviado a Venezuela, y de ahí blanqueado usando la maquinaria estatal, es a hora una tarea casi imposible.

Aunque Maduro y Diosdado Cabello siguen enviando dinero en efectivo a Cuba y otros países, para inyectarlos en el sistema financiero internacional, la tarea no sólo es más costosa sino que conlleva mucho más riesgo de ser descubierta.

“Los lavadores internacionales cobran hasta el 50% del total del dinero a lavar”, me dijo un experto que trabaja con la DEA investigando las redes criminales del narcotráfico auspiciado por el régimen de Maduro.

Los paraísos fiscales tradicionales en Europa, el Caribe e incluso en Asia ya dejaron de ser lugares seguros para esconder el dinero, según especialistas.

El anuncio a principios de la semana pasada del embargo impuesto por la administración Trump a Venezuela, generó una ola de nerviosismo en los bancos de todo el mundo, por temor a que una violación aunque sea involuntaria de estas sanciones tuviera como consecuencia la suspensión de operaciones en el sistema financiero norteamericano.

Un banco basado en Nueva York, por ejemplo, intentó en vano por diversos medios obtener la lista oficial de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, a fin de incluirlos en su lista negra, pero se tuvo que conformar con la lista que aparece en Wikipedia, hasta nuevo aviso.

El brazo largo del embargo está alcanzando zonas tan remotas como Angola, Suráfrica, y la diminuta isla de Malta, una zona usada por la dictadura venezolana para “bypasear” las sanciones.

Washington advirtió recientemente al gobierno de Malta sobre las actividades ilegales de trasbordo de combustible y productos petroleros en una zona llamada Hurds Bank, ubicado en aguas territoriales al este de Malta, donde se han transferido un total de 400,000 toneladas de productos refinados desde principios de junio. Los productos son trasladados a Venezuela para usar en la extracción de crudo pesado de la Faja del Orinoco, suministrado por proveedores rusos.

Según el Lloyds List, una publicación especializada en operaciones marítimas internacionales, Venezuela realizó transferencias de este tipo de productos con al menos una decena de tanqueros en aguas a las afueras de Malta, con los llamados transponders (sistema de identificación del barco) apagados.

Hurds Bank ha sido usado en el pasado en el tráfico ilegal de productos petroleros procedentes de Libia, en operaciones coordinadas por grupos extremistas libios y elementos de la mafia italiana.
Estados Unidos podría haber confiscado o congelado decenas de millardos de dólares y euros pertenecientes al estado venezolano, incluyendo fondos de particulares identificados como operadores, testaferros o representantes con lazos estrechos con el régimen dictatorial.

Uno de ellos es Samark López, cuya fortuna que él mismo admite que se ubica en unos $1,200 millones (amasados, según su narrativa, en un período de una década de contratos lícitos con la revolución chavista), antes de que fuese incluido en la lista OFAC en 2017.

Tras la sanción, el Departamento del Tesoro le congeló fondos de unos $500 millones, incluyendo un yate de $16 millones, y una mansión también de $16 millones, bienes tan costosos que el gobierno norteamericano le permite a Samark pagar por su mantenimiento.

Y eso sin contar con la flotilla de aviones, sobre la que escribiremos en el futuro cercano, que le manejaba su socio y actual detenido en Nueva York, Víctor Mones.
Tomando en cuenta que Estados Unidos considera a Samark testaferro número 1 de Tarek, el congelamiento de bienes es un golpe directo a las finanzas del sirio-venezolano acusado por la DEA de narcotraficante. Pero este no es el único golpe que Tarek ha recibido.

En El Salvador, por ejemplo, una combinación de actuación de la DEA y el cambio de gobierno dejó a Tarek fuera de juego, al menos por el momento. El tráfico de drogas y las operaciones de lavado en conjunto con el ex comandante guerrillero del FMLN devenido magnate, José Luis Merino, está suspendido y Tarek ya hace rato que no envía sus agentes y empresarios en aviones de Pdvsa, porque sabe que está bajo la mirilla intensa.

Diosdado Cabello es otro que le han estrujado el bolsillo. Al menos una docena de operativos que mantenían cuentas y propiedades en Estados Unidos en su nombre, han sido puestos al descubierto y sus fortunas puestas en remojo, mientras explican el origen de estos fondos. Cosa que no ha pasado aún, de acuerdo a mis fuentes en la fiscalía de Houston.

Las rutas del oro, que varias agencias de inteligencia monitorean de cerca, es un objetivo más complicado pero no menos imposible de “traquear” y detener. No sólo por los sofisticados equipos que monitorean todo, sino por la gente que desde adentro está cooperando activamente.
El golpe al bolsillo de la revolución bolivariana, crucial para sostener al régimen, está provocando mas deserciones internas que cualquier otra medida aplicada hasta ahora. La pregunta es: ¿arrojará los resultados esperados?

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