Malaria afecta a 92% de las comunidades indígenas

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Desde hace 10 años los venezolanos venimos atravesando una escalada del deterioro de la atención médica, con énfasis en los grupos vulnerables.

La explosión de las cifras de malaria son uno de los indicativos de la falta de políticas de prevención y atención inmediata a situaciones de emergencia.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, Venezuela y África son los únicos países que han retrocedido en el combate a la malaria. Entre 2015 y 2016 los casos reportados aumentaron 76%, y el país superó a Brasil como el mayor contribuyente a la carga de la malaria en las Américas.

En 2016 los casos reportados de malaria en Venezuela fueron los más altos en la historia del país.

El repunte de este padecimiento en los estados del sur del país está asociado a la masificación de la explotación minera, sin dejar de mencionar la falta tratamiento y políticas de prevención.

En los últimos años Venezuela ha pasado de ser un país modelo en la erradicación de la malaria, a ser centro de controversia por las consecuencias del descuido de estas políticas que han terminado afectado incluso a los países vecinos por la exportación de casos de la enfermedad.

En el caso específico de las comunidades indígenas abordadas para el estudio de campo realizado por Kapé Kapé durante el segundo trimestre de 2019, la constante en los centros de salud es la falta de personal médico, medicinas y equipos.
60% de los centros analizados están alejados de las comunidades, en trayectos de incluso 1 hasta 3 días por vía fluvial, especialmente para la atención de emergencias y casos graves.

Las políticas de atención médica están enfocadas principalmente en jornadas especiales y operativos. Hay ausencia de programas de salud de prevención y control, sobre todo de enfermedades endémicas como la malaria.

Entre las principales causas de mortalidad en las comunidades indígenas Kapé Kapé ha detectado la malaria, dengue, diarrea y parásitos, siendo la malaria la principal causa de mortalidad con cifras cercanas al 40%.

La malaria fue identificada como la enfermedad más común en doce de las trece comunidades abordadas, representando el 92,31% de los casos, seguida de las diarreas y vómitos.

El 23,08% de los abordados afirma que el repunte de la enfermedad se viene experimentando en los últimos 5 años, coincidiendo así con las denuncias de expertos en la materia de que en este mismo periodo de tiempo se ha venido descuidando la atención y el seguimiento a los casos de malaria, incluso en las zonas endémicas de la enfermedad.

En el 84,62% de las comunidades se determinó que el diagnóstico de la malaria se hace a través de la identificación de los síntomas, y no a través de los exámenes de la gota gruesa o de laboratorio por falta de insumos en los centros médicos y dinero para pagarlos en laboratorios privados.

A falta de los tratamientos en los ambulatorios y centros de salud, así como los altos costos de los mismos, viene en aumento el uso de plantas medicinales y remedios tradicionales para combatir los síntomas de la enfermedad, aunque esto no significa que esto signifique la cura definitiva.

La acumulación de toda esta cadena de irregularidades y descuidos sigue significando que cientos de indígenas sean víctimas de malaria, sin la posibilidad de tener acceso a tratamiento.

En ese sentido y el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Observatorio de Derechos Indígenas de la Asociación Civil Kapé Kapé, exhorta al Estado venezolano y las instituciones competentes a prestar la atención necesaria para garantizar que los indígenas de nuestro país no sigan siendo víctimas fáciles de la malaria y otras enfermedades endémicas que están asociadas a condiciones de vida precarias y la falta de políticas públicas encaminadas a prestar atención prioritaria y diferenciada para las comunidades y pueblos indígenas.

Nota de prensa Kapé Kapé

 

 

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