En la Venezuela de Nicolás Maduro se tortura a los detenidos

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Aparentemente, en este tipo de acciones violentas, están envueltos algunos consultores y funcionarios de inteligencia cubanos que residen en el país

La dictadura venezolana acaba de cruzar una inequívoca y gravísima «línea roja». La de la tortura, cuya prohibición expresa y universal es uno de los principios básicos centrales del Derecho Internacional.

La tortura y los tratos crueles, inhumanos, o denigrantes están vedados absolutamente. Siempre. Hasta en épocas de guerra. Nada puede justificarlos. Hablamos ciertamente de un crimen abominable, de lesa humanidad. Imprescriptible, por ello.

Por esto las recientes revelaciones formuladas ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por el teniente Ronald Dugarte, un ex funcionario de la Dirección General de Contrainteligencia Militar de Venezuela que acaba de desertar, son altamente preocupantes. Ellas se refirieron a las salvajes atrocidades -documentadas prolijamente, en videos que fueron grabados en diciembre de 2018- que se cometen en Venezuela contra los detenidos que pertenecen a la oposición o están ideológicamente en desacuerdo con el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro. Y son gravísimas, por cierto.

Esas revelaciones documentan las torturas, en las que aparentemente están también envueltos algunos consultores y funcionarios de inteligencia cubanos que residen (a préstamo) en Venezuela .

Entre los torturados están varios ex jefes militares venezolanos de cuya lealtad se dudaba y que, por ello, han sido detenidos y encarcelados por las fuerzas de Nicolás Maduro.

Las torturas ocurrieron en la propia sede del organismo de inteligencia venezolano, en la localidad de Boleita. Entre los torturados aparecen tanto el general Miguel Rodríguez Torres, un exministro del interior del gobierno bolivariano hasta el 2014, cuya salud ha sido quebrada, como el capitán Juan Caguaripano, otro militar «disidente».

Esa seria denuncia de Dugarte coincide con los dichos recientes del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, pronunciados en la propia sede de ese organismo, en Washington, quien señaló que, en Venezuela hay «cientos de personas con torturas psicológicas y físicas sádicas, incluyendo golpizas, descargas eléctricas, asfixias y violaciones. Así como otras formas de violencia sexual en contra de hombres y mujeres». Lo que es gravísimo y proyecta una lamentable imagen de cierto primitivismo hacia toda nuestra región, que no puede permanecer en silencio ante la terrible entidad de lo que sucede en Venezuela.

Se trata de una represión sistemática y violenta a los disidentes, que ciertamente se agrava y extiende muy rápidamente. Hay unos 600 casos individuales de tortura que han sido ya documentados prolijamente y que incluyen hasta a menores de 13 años.

Hora de reaccionar ante esta situación, entonces, con las denuncias que correspondan. Esto es, ante todos los organismos internacionales, poniendo en blanco y negro una situación inaceptable, de la que Nicolás Maduro es directamente responsable y por la que deberá en algún momento tener que responder personalmente ante los tribunales domésticos o internacionales que correspondan.

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