Bomberos de Caracas en crisis por Covid-19: “A duras penas tenemos guantes y tapabocas”

Nacionales

Juan Lara, primer teniente del cuerpo de Bomberos de Distrito Capital falleció hace tres días por Covid-19 en el Hospital Victorino Santaella de Los Teques. Sus compañeros han intentado en las últimas horas desmentir detalles de su muerte, anunciada por el régimen de Nicolás Maduro. También buscan revelar la deplorable situación que atraviesa la institución.

Uno de los oficiales superiores en el cuartel central que opera en Caracas, con sede en Nuevo Circo, aseguró para LaPatilla.com que al menos 4 compañeros más fueron diagnosticados con el virus y todo el personal se mantiene alerta ante la posibilidad de un incremento en los próximos días.

“Esto ha avanzado por estar expuestos. Todos saben que nos debemos a la comunidad pero no tenemos protección. Ahora hay en el cuartel central pero es cuestión de tiempo para que hayan en varias estaciones. Solo se cuenta con guantes y tapabocas a duras penas”, dijo el funcionario que prefirió resguardar su identidad por seguridad.

Las PCR, controladas y procesadas únicamente por el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, no han sido realizadas aún a todo el equipo. Esperan que ello pueda cambiar, aunque las expectativas son mínimas luego de presenciar cómo la institución no prestó apoyo al teniente Lara, quien de acuerdo a sus compañeros solo recibió ayuda por parte de Salud Chacao, donde también laboraba.

Protestar ante las autoridades también se complica ante lo que el oficial mayor de bomberos calificó de “falta de quórum”. Explicó que aquel funcionario que se atreva a manifestar cierto descontento es amedrentado. “Así pasó con el teniente coronel José López, que fue incluso secuestrado por comisiones del Dgcim, golpeado y después de dos días liberado en Chacao”, agregó.

El descontento entre los Bomberos de Distrito Capital continúa creciendo pese al temor a represalias. Las declaraciones de Jorge Rodríguez en las que indicaba que el teniente Lara se había “automedicado” causaron malestar en el cuerpo, que además enfrenta graves condiciones socio-económicas y deserción.

“Nuestro seguro médico solo sirve para pagar una curita, una inyección. Los salarios son una burla, un bombero raso gana quincenal entre 200 y 300 mil bolívares, según su antigüedad y capacitación técnica. Siempre pagan algún bono e intensivo como el recién aprobado por Darío Vivas, pero con todo y eso, no alcanza para que un bombero tenga un salario mínimo”, señaló.

Un número de efectivos activos en la institución es inexacto. Muchos se han jubilado, retirado o inclusive desertan ante la falta de condiciones laborales y corrupción en la institución.

“El primer general Ángel Martínez se ha beneficiado personalmente con partidas destinadas para la institución. Hace dinero además con los efectivos que piden permisos no remunerados para irse del país y cada uno tiene que pagarle hasta 100 dólares. También cobra para que cualquier efectivos que este dispuesto a ser ascendido de rango sin que le toque, sea ascendido”, resaltó el oficial.

Muchos optan por mantenerse laborando en el cuerpo por la vocación y los años de servicio. Reciben el apoyo de familiares mientras se ven en la obligación de recurrir a actividades extras para lograr sobrevivir.

Con información de La Patilla.

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