¿Hasta dónde llegará la estrategia de Duque frente al gobierno de Venezuela?

Internacionales

Incluso antes de tomar posesión como presidente de Colombia, Iván Duque ya había llevado el tema de la crisis de Venezuela a escenarios internacionales. Así lo planteó en las reuniones que aún como mandatario electo tuvo en Washington con varios funcionarios del gobierno de Estados Unidos y en el encuentro que por los mismos días tuvo con Pedro Sánchez, jefe del gobierno español, publica La Opinión.

A diferencia de su antecesor, Juan Manuel Santos, el presidente Duque optó desde el comienzo de su mandato por hablar duro contra el régimen de Nicolás Maduro y tomar un liderazgo internacional para promover el aislamiento del mandatario venezolano y buscar su salida.

Duque ha manifestado que no descansará hasta que Venezuela recupere la democracia y la libertad, y por esta razón, junto al canciller, Carlos Holmes Trujillo, está impulsado un movimiento regional, e incluso internacional, para cercar diplomáticamente al Gobierno venezolano.

Esa estrategia se tradujo en la declaración anunciada este viernes por el Grupo de Lima, en la que desconoce la legitimidad de Maduro en el próximo mandato de seis años que asumirá a partir del próximo 10 de enero.

Pero, más allá de las declaraciones y los discursos, ¿qué resultados se pueden esperar de esta estrategia del gobierno colombiano?, ¿qué acciones concretas puede tomar para promover el fin del régimen de Maduro?

Para el analista político John Mario González, la declaratoria que hizo esta organización si bien es contundente en rechazar lo que está sucediendo en Venezuela y afirmar que no reconocerán el nuevo mandato de Nicolás Maduro, no irá más allá de un comunicado.

“Duque tenía la esperanza de que los países latinoamericanos rompieran relaciones con el régimen venezolano pero en la declaración no se toca ese tema. Fue excluido en el comunicado. Aunque es contundente en varios apartes, es un comunicado insulso porque si bien habla de evaluar restricciones a los funcionarios, no significa nada. El Gobierno cubano navegó en América Latina con este tipo de restricciones”, asegura González.

Dice el experto que el presidente Duque lo que debe hacer es bajar el nivel de confrontación verbal con Venezuela y concentrarse más en analizar qué acciones concretas pueden realizarse desde el Gobierno con la ayuda de Estados Unidos porque, agrega, es el único país con la capacidad de hacer algo contundente para poder recuperar la democracia en Venezuela.

De acuerdo con González, por esta razón es preocupante que el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, hubiese demorado tan poco tiempo en Cartagena discutiendo con Duque al respecto. Añade que lo dicho por ambos líderes políticos no pasó del tema discursivo sin dar origen a acciones reales.

En este sentido, el presidente Duque, según el analista, debe continuar promoviendo acciones como la que lideró en la región para denunciar a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional y en la que tuvo el apoyo de una gran cantidad de países.

John Mario González asegura que si no se continúan realizando acciones como estas y se mantiene la confrontación verbal con Venezuela temas tan importantes que se desarrollan en la frontera tendrán que ser asumidos unilateralmente por Colombia, como el incremento del tráfico de drogas, el refugio de grupos ilícitos y la migración.

“Son consecuencias graves que como no tenemos relaciones diplomáticas de alto nivel para tratarlas, vamos a tener que lidiar con ellas porque no tenemos la capacidad militar de provocar al régimen venezolano y producir que cometa un error en el uso de Fuerza Militar para legitimar el uso de fuerza”, agrega.

Iván Garzón, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, sostiene por su parte que el Gobierno de Duque ha puesto en la agenda de una manera más valiente y más decisiva el tema de Venezuela, a diferencia de Juan Manuel Santos.

“En ese sentido hay dos grandes frentes que está trabajando y que me parece que lo ha hecho bien. Se pueden resumir en el interno y en el externo. En el interno hay una política de atención a la migración venezolana y en el externo se ha dedicado a contribuir para generar un consenso alrededor del retorno de la democracia y la libertad en ese país”, dice el experto.

Garzón añade que es probable que este año se dé un desenlace del Gobierno de Maduro porque se ha quedado sin oxígeno, pese al apoyo que le han dado algunas potencias extranjeras. “Es un régimen que está muy aislado porque el problema de la migración genera unos desafíos no solo para Colombia sino para toda la región”.

Sin embargo, contrario a lo que dice John Mario González frente a las consecuencias de no tener unas buenas relaciones diplomáticas, Garzón sostiene que los efectos diplomáticos se han minimizado desde el momento en que Duque decidió no enviar embajador a Venezuela. Señala que las relaciones están muy maltrechas y es difícil que se puedan deteriorar más.

“Creo que más bien para el Gobierno puede ser muy positivo tener un tema que le dé visibilidad y que le muestre liderazgo. Creo que lo está haciendo de una manera correcta y la reunión del Grupo de Lima es una confirmación porque Colombia está jugando un papel importante en presionar diplomáticamente a Maduro”, agrega el analista.

No obstante, manifiesta Garzón, pese a que el papel que está jugando Colombia es fundamental y se han visto algunos resultados como la denuncia de Maduro ante la CPI, no se sabe cuándo esa estrategia de cerco diplomático a nivel regional vaya a tener efecto real en Venezuela.

Jorge Iván Cuervo, experto en política y profesor de la Universidad del Externado añade que Colombia ha hecho un buen papel atendiendo de manera humanitaria a los migrantes venezolanos, pese a que ha sido uno de los países que ha recibido el mayor número de estos ciudadanos. Destaca decisiones como censarlos, darles un permiso especial de permanencia, afiliación a salud, acceso a educación y permisos para poder trabajar.

“Colombia también lo ha hecho bien como Estado. Creo que ahí ha habido continuidad entre este y el anterior Gobierno para no abordar el tema unilateralmente sino en el contexto del sistema Interamericano desde distintos escenarios. En un momento, Santos promovió el consejo permanente de cancilleres, Duque quizá escaló el tema más allá con la posibilidad de aplicar la carta interamericana”, sostiene Cuervo.

De acuerdo con el experto, lo que no se puede hacer es condenar económicamente a Venezuela porque dichas presiones tendrían como consecuencia que se afecte la población civil. Dice que se podría incrementar la migración de venezolanos a países de la región como consecuencia.

Sin embargo, dice que pese a la declaratoria que hizo el Grupo de Lima, el Gobierno de Nicolás Maduro continúa teniendo legitimidad en su territorio, aunque desde los demás países sea visto como un régimen autoritario. “Me parece un error hablar de que Maduro es una dictadura, yo más bien hablaría de un Gobierno autoritario porque una dictador está contra la población en general”, agrega.

Para el especialista, la estrategia del presidente Duque debe continuar enfocada en la misma línea que lo ha venido haciendo desde que tomó posesión como presidente de la República.

En este sentido, John Mario González agrega que el presidente tiene un contexto mucho más favorable que le que tuvo el Juan Manuel Santos porque tuvo que lidiar con muchos gobiernos de izquierdas, mientras que en el contexto actual prima la derecha.

¿Qué viene después de la de la declaración del Grupo de Lima?

A menos que hubiera una intervención militar (posibilidad que el presidente Duque ha descartado de tajo) las únicas alternativas que la comunidad internacional tiene para promover la salida de Nicolás Maduro del gobierno venezolano, son de tipo político y económico.

Por eso, como ya lo ha anunciado el presidente Duque, el Gobierno colombiano viene promoviendo que cada vez más países se sumen a este tipo de acciones.

Una de ellas es la demanda presentada por Colombia, junto con Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Canadá, en contra de Maduro ante la Corte Penal Internacional en septiembre. Aunque la demanda inicial solo fue interpuesta por ellos, el Gobierno colombiano viene promoviendo que más países se sumen.

Otra carta que tiene Colombia en la baraja son las medidas de tipo político. La declaración del Grupo de Lima es una de ellas. Implica que 13 países (México se abstuvo de firmarla) desconocen la legitimidad del nuevo Gobierno de Maduro. Colombia esperaba que a eso se hubiera sumado el rompimiento de relaciones, pero ese podría ser el siguiente paso.

Y finalmente, están las acciones de tipo económico, que incluyen sanciones como las que ya ha adoptado el gobierno de Estados Unidos.

Sin embargo, como se ha demostrado en el caso de Cuba, que lleva décadas sometida a este tipo de sanciones, ninguna de estas acciones garantiza la caída de un régimen. En últimas, el destino de Venezuela está en manos de los venezolanos.

Colprensa
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