El peligroso efecto colateral de hacer pesas que no conocías

Salud

Seguro que si te pones a pensar en hacer este tipo de ejercicio no pensarías en que algo malo puede pasarte. Pues sí, debes tener mucho cuidado si no quieres que tu boca sufra

Te has cansado de leer tantas veces que el levantamiento de pesas es uno de los mejores ejercicios para perder peso. Al contrario de lo que se suele pensar, esta actividad y la musculación son la clave para un cuerpo delgado y tonificado. Pero, ¿te has fijado si aprietas mucho los dientes cuando haces determinados movimientos o levantas muchos kilos?

No creas que por esto eres bruxista, aunque si lo dejas pasar puedes convertirte en uno. Este movimiento de mandíbula mientras haces un esfuerzo es normal. Pero debes tener en cuenta que si lo realizas asiduamente o con mucha intensidad, puede ser la causa de un desgaste dental excesivo (sobre todo si también bebes refrescos carbonatados y ácidos).

Gabrielle Kassel acudió a su dentista porque se dio cuenta de que tu mandíbula estaba tensa, y sus caninos y muelas estaban más desgastadas de lo que deberían. El profesional se inclinó y le dijo algo que no esperaba: “Tiene un montón de pequeños agujeros entre los dientes“. Tras fijar también su mirada sobre los brazos de Kassel le preguntó con cuánta frecuencia entrenaba con fuerza.

Cuando le dijo que unos cinco días a la semana, afirmó que lo que estaba cuasando esos patrones orales inusuales era el exceso de ejercicio. “Con la curiosidad de aprender más, consulté a otros dentistas para averiguar si ese podría ser el caso”, aseguraba a ‘Well+Good’.

Problemas bucales

“Veo que muchas personas tienen este mal hábito todo el tiempo cuando se ejercitan con frecuencia en el gimnasio o participan en ejercicios o deportes de alta intensidad”, asegura Jeffrey S. Haddad, entrenador en un gimnasio de EEUU. Si bien la estabilización de la mandíbula puede tener un aumento significativo en la fuerza, la estabilidad y la flexibilidad, los síntomas adversos y los efectos secundarios pueden ser muy grandes, añade.

La visita a tu dentista cada seis meses es la mejor forma de garantizar el diagnóstico precoz de este trastorno que deriva en un deterioro irreversible

“Hacer esto con la dentadura supone una tremenda carga tanto para los dientes como para las articulaciones de la boca”, añade Anita Myers, escritora de salud y nutrición. “Algunas personas aprietan, otras los mueven y otras como yo, hacen ambas cosas. Las que hacen lo primero excesivamente pueden tener astillas, líneas de grietas, agujeros y fracturas en los dientes. Y las personas que muelen (mueven la mandíbula hacia la izquierda, hacia la derecha o hacia adelante), mientras que hacen ejercicio también puede tener recesión de las encías, desgaste del esmalte y movilidad dental“, asegura Myers.

Cómo saber si lo haces

Un diagnóstico precoz realizado por un especialista te garantizará una mayor calidad de vida y evitará que se desarrollen otros problemas bucodentales. Debes estar atento al desgaste progresivo de los dientes, sobre todo en aquellos que no intervienen en la masticación (incisivos y caninos); dolores faciales, de cabeza o cuello como consecuencia de verse afectado el aparato masticatorio y la articulación temporomandibular (articulación y músculos que permiten abrir, cerrar y mover lateralmente la mandíbula).

Estos a veces son mal diagnosticados como migrañas e incluso pueden llevarnos a consultar al especialista del oído en vez de al dentista. También pon atención si tienes hipersensibilidad dental debido a la pérdida de esmalte, fracturas de implantes o prótesis, lesiones en el cuello de los dientes con forma de cuña o ruidos al apretar o rechinarlos que pueden ser fácilmente escuchados por quienes duerman próximos a ti.

Usa un protector bucal, pon una alarma para ver si los aprietas mucho o adquiere el hábito de respirar por la nariz para combatir este mal comportamiento

Quizá estés a tiempo de prevenir algo más grave como el bruxismo. La visita a tu dentista cada seis meses es la mejor forma de garantizar el diagnóstico precoz de este trastorno que puede derivar en un deterioro irreversible tanto de la dentadura como de la musculatura o la articulación. Como especialista, podrá proponerte el mejor tratamiento para abandonar este mal hábito que te ha producido el ejercicio físico.

Cómo prevenirlo

La primera línea de acción es usar un protector bucal. Crea una barrera delgada entre los dientes, lo que ayuda a minimizar el daño. “Puedes comprar uno en tu tienda de deportes más cercana o farmacias por poco dinero, pero las hechas y recetadas por un especialista generalmente son tan delgadas y cómodas que olvidarás que tiene una.

Haddad cree que aunque puede ser costoso, merece la pena. “El uso de un aparato fabricado correctamente que se alinee y sea compatible con su mandíbula no solo protegerá sus dientes, sino que también protegerá los músculos de la cara, la cabeza y el cuello. Piénsalo de esta manera: si estás haciendo entrenamientos de fuerza, probablemente ya estés preparado. Con mangas de rodilla demasiado caras, cinturones para levantar pesas y monitores de frecuencia cardíaca.

Si aprietas los dientes asiduamente o con mucha intensidad puede ser la causa de un desgaste dentario excesivo

Si no te haces a la idea de usarlo, la dentista cosmética Sarah Jebreil sugiere poner una alarma en el teléfono cada 5 o 10 minutos. “Hazlo para preguntarte si estás apretando o no. Tomar conciencia de cuándo lo estás haciendo es realmente la única forma de romper el hábito”, añade. La experta también señala que la respiración por la nariz durante el ejercicio es importante. “Puede mejorar el flujo de aire y relajar los músculos de la mandíbula y el cuello, lo que reduce el apretamiento. De hecho, un estudio publicado en el ‘Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports’ descubrió que hacerlo por la boca, la seca y conduce a una reducción de la saliva protectora de los dientes, lo que significa que tengamos más caries.

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