Copa América: la Vinotinto, un motivo de alegría para una Venezuela en crisis

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Mientras la crisis económica y social de Venezuela se hace crónica para el padecimiento de gran parte de su población, su seleccionado de fútbol atraviesa una dinámica inversa: de crecimiento y optimismo. La Vinotinto cumple el papel que a veces le cabe al fútbol: no soluciona problemas ni modifica la condición de vida de la gente, pero aporta momentos de alegría y puede transmitir ejemplos positivos. En Belo Horizonte, la clasificación de Venezuela a los cuartos de final es una buena noticia en un país saturado de informaciones desoladoras. De alguna manera, la Vinotinto tiene una misión que va más allá de lo deportivo, como hace un tiempo lo expresó el director técnico Rafael Dudamel: «La situación del país es un impulso para nuestros futbolistas porque queremos darle alegría a los fanáticos de la Vinotinto. Queremos que el país esté en calma y en paz. Cuando juega la selección, es un lindo momento para invitar a los venezolanos, con mucha ilusión, a estar unidos».

La Vinotinto es lo más destacado del deporte venezolano a nivel internacional desde que el seleccionado de básquetbol obtuvo el Preolímpico de la FIBA en 2015.

El resumen del 3-1 a Bolivia

Venezuela estuvo más de 30 años sin ganar un partido por la Copa América. Entre 1975 y 2004 participó en 12 torneos continentales sin festejar un triunfo. Con el 3-1 de este sábado ante Bolivia disputará los cuartos de final por cuarta vez en las últimas cinco copas. Ya no es la Cenicienta de América del Sur. El progreso de la Vinotinto es sostenido en el tiempo, no es algo esporádico. Con la victoria en el Mineirao terminó en el segundo puesto del Grupo A, invicta, por detrás de Brasil y por delante de Perú. Espera rival, que podría ser la Argentina si finaliza en la segunda ubicación del la Zona B tras el partido de este domingo contra Qatar.

Dudamel es el primer técnico en la historia de Venezuela que encadena siete partidos oficiales sin derrotas, entre Copa América y las últimas eliminatorias

El éxito sobre Bolivia también refrenda la impresión de que Venezuela abandonó la condición de más débil de América, lugar al que cayó desde hace un tiempo su vencido. Lo que le está faltando a Venezuela es clasificarse por primera vez a un Mundial. En las últimas eliminatorias quedó lejos, en el último puesto, sin poder imitar o mejorar su campaña para Brasil 2014, cuando se ubicó sexto y peleó por una plaza hasta las últimas fechas.

Al frente de esta evolución sigue Dudamel, un director técnico con un conocimiento integral del fútbol de su país porque también dirige al seleccionado Sub 20, que fue subcampeón mundial en 2017 tras perder la final con Inglaterra. Sorprendió que no consiguiera la clasificación para el que este año se desarrolló en Polonia, tras un buen comienzo y un flojo hexagonal en el Sudamericano.

A Dudamel también le corresponde el mérito de mentalizar a sus jugadores para que no los arrastre la grave económica social y económica que vive su país. El entrenador concientiza al grupo de la posibilidad que tiene de ser un ejemplo de unión y compromiso para una nación hundida en una fractura política. Justamente, Dudamel no quiere que la buena imagen de su selección sea utlizada con fines políticos por el gobierno de Maduro o la oposición que encabeza Guaidó. La solidaridad es solo con el sufrimiento de gran parte de la población. Cuando intuye que la política quiere usufructuar los logros futbolísticos, Dudamel es capaz de poner la renuncia a disposición, como sucedió tras el amistoso de marzo que le ganó 3-1 a la Argentina en la vuelta de Lionel Messi.

De los 23 futbolistas del plantel, 11 juegan en Europa, nueve en equipos del resto del continente americano, uno en Medio Oriente y solo dos en Venezuela: Graterol (Zamora) y Figuera (La Guaira).

Para ser competitivo, Venezuela no solo tiene un buen equipo, sino que también cuenta con recambio, con un banco que aporta soluciones. Cuando Bolivia había descontado, el ingresado Yeferson Soteldo (N° 10 de Santos) hizo una gran jugada por la izquierda para la definición de Josef Martínez (goleador con el Tata Martino en el Atlanta United), que había entrado en los últimos 20 minutos.

Cuatro de los integrantes de este plantel fueron subcampeones mundiales sub 20: el arquero Wuilker Faríñez, Ronald Hernández, Soteldo y Yangel Herrera. Pudo haber un quinto, Peñaranda, al margen por lesión.

Faríñez, figura descollante en el 1-1 en el Monumental ante la Argentina por las eliminatorias, ataja en Millonarios (Colombia) y su destino más lógico es Europa. El capitán es Tomás Rincón, el primer venezolano en llegar a un gran club europeo, Juventus, en la temporada que perdió la final de la Champions League ante Real Madrid.

Lo mejor de Venezuela en la Copa América fue el cuarto puesto en la Argentina 2011. Hace ocho años le empató 0-0 a Brasil en La Plata. Ahora también le rescató un 0-0. «Vinimos a jugar seis partidos», dijo Dudamel tras el 3-1 a Bolivia. Lo que hace un década hubiera sonado a un desvaío, ahora es un objetivo razonable.

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