CUEROS:

El sector esta que arde, pero no hay

que olvidar al que originó el incendio

 

OPINAN
Alberto Sellaro (Cámara de la Industria del Calzado)
Eduardo Wydler (Cámara de la Industria Curtidora Argentina)
Raúl Zylberstein (Cámara Industrial de las Manufacturas de Cuero y Afines)

Finalmente las dificultades derivadas del conflicto generado por el sector carne (ganaderos y frigoríficos) estallaron en el interior del sector. Los cueros crudos y salados comenzaron a escasear desde diciembre y los aumentos fueron escalando hasta llegar a un insólito 70 %, que nos deja fuera del mundo. Hoy, el accionar coordinado y mancomunado que venían mostrando las entidades de la de la cadena de valor cuero sufre su peor momento. Las urgencias de cada conjunto industrial han comenzado a desbordar la prudencia.

 

 

Con menos cueros y a precios de infarto, las empresas curtidoras de mayor volumen buscan sostener sus contratos internacionales –difíciles de ganar y fáciles de perder-. Las curtiembres de menor dimensión, algunas de las cuales también son exportadoras, buscan también cumplir, especialmente con la recuperada demanda interna y los fabricantes de manufacturas (calzado, marroquinería y ropa) luchan por mantener su recuperación y crecientes ventas externas, tras una década de horror.

 

Si bien aún no hay cifras claras que marquen la baja en el sacrificio de vacunos, es seguro que en el medio de la situación hay quienes ganan con la crispación del mercado. Sería interesante mirar los “balances” quienes detentan el poder de venta de los cueros crudos. Pero la Argentina esta llena de cuentas en el agua y nunca sabremos la cuantía del nuevo reparto que esta movida ha implicado. Lo que es seguro es que las curtiembres están perdiendo dinero, y mucho. Pero no es menor el peligro que corren los demás eslabones de la cadena, y los consumidores, perdedores también a la hora de torturar sus bolsillos con los nuevos precios de los productos.

 

ESTADÍSTICA

Variación del precio entre

Octubre/2005 — Mayo/2006

* Precio en pesos argentinos del kg. de novillo en puestos de Buenos Aires, según Corsecuer S.A.

 

A pocos días de firmar un acuerdo de precios bajo la mirada del presidente Kirchner la industria se tensa porque firmaron para evitar aumentos y éstos en vez de serenarse rompieron todas las barreras.

 

Hay quienes en la preocupación buscan caminos errados, que lesionarán la competitividad de nuestras industrias. Otros señalan y culpan, pero quizás no esté allí la razón esencial. Pero lo que unos y otros pierden de vista es que degradar el diálogo y la coincidencia lograda –la que puede haber entre empresas cuyos intereses no siempre afinan totalmente- es un camino perverso.

 

El nuevo plan ganadero que presentó el gobierno contó, al menos en principio con el apoyo mayoritario del sector ganadero y frigorífico. Allí se plantea llevar el sacrificio a 15, 7 millones de animales en el 2010. 500.000 animales más que en el 2004. Pero se calcula que el sector curtidor tiene capacidad para procesar más de 16 millones.

 

El trabajo de las cámaras de calzado y la de manufacturas de cuero esta encaminado a que el sector tenga una creciente participación en la elaboración de productos con los buenos cueros que se disponen en el país. Hay muchos cálculos de los puestos de trabajo y riqueza  que esto produciría para el país. No son datos desdeñables, aunque no vale a pena reiterarlos aquí. En esta hora, el Estado Nacional ha dado muestras que respalda esta posición, sin duda de principios. Con un buen cuero y una industria curtidora de lujo, como la nuestra, es casi un delito no intentarlo.

 

Mauricio Herzovich

 

 


©2005 EL INFORMADOR