Preocupan al sector los aumentos en

varios insumos y la falta de cueros

 

Parafraseando el título de la película de Almodóvar, se puede decir que las industrias del calzado, cuero, marroquinería, sus proveedores y empresas afines “están al borde de un ataque de nervios”. Importantes aumentos de precio en materias prima e insumos de todo tipo, y desabastecimiento de cueros, están perturbando la normalidad de la producción y las ventas internas, y haciendo temblar las exportaciones.

 

La situación genera preocupación en el sector. Los aumentos ponen en jaque a un mercado interno con escaso margen en materia de precios, debido a que la inflación —especialmente en el sector alimentario— limita su capacidad de realizar otras adquisiciones. Asimismo, estos movimientos de precios complican las operaciones de exportación y pueden cerrar los mercados externos.

 

ESTADÍSTICA

Variación del precio entre

Octubre/2005 — Abril/2006

(seis meses)

* Precio en pesos argentinos del kg. de novillo en puestos de Buenos Aires, según Corsecuer S.A.

 

Por otra parte, esta situación está enmarcada por la reciente firma, ante el Presidente de la Nación, de un compromiso para mantener los precios vigentes al comienzo de la temporada.

 

¿Cuáles son las causas de esta situación? Son muchas y diversas, y trataremos de resumir un panorama.

 

El cuero, un conflicto ajeno

En esta circunstancia ha influido el conflicto desatado por los aumentos de la carne. Después de algunos meses de negociaciones, enfrentamientos y medidas contradictorias entre el gobierno y los sectores ganadero y frigorífico, se ha llegado a una importante caída de la faena de vacunos. Obviamente, la consecuencia directa es una menor oferta de cueros para procesar. Desde noviembre a la fecha, lo precios de la piel cruda han trepado un promedio del 50%, y eso ha dejado fracturada la normalidad de la provisión de cueros.

 

El aumento de las exportaciones de carnes registrado en los últimos años y una recomposición de la demanda interna habían tonificado la faena, llegando a más de 14 millones de animales en el 2005. Pero también fue creciente la demanda de cueros por la mejora en las exportaciones de cueros curtidos y la recuperación notoria de nuestro sector de manufacturas.

 

Con pieles a precios astronómicos y una baja oferta, el sistema esta fragmentado. Con los grandes grupos curtidores obligados a cumplir contratos para no salir del sistema, las curtiembres pequeñas y el sector manufacturero son los eslabones más débiles de la cadena. Su mercado interno y sus compromisos de exportación por estos días agonizan. Los procesadores de cuero tienen problemas: las pocas pieles que consiguen tienen precios que no pueden trasladar a los manufactureros. Y éstos no consiguen su principal materia prima o la disponen a un costo que pocos podrían pagar en el mercado interno y que quedan fuera de competencia para la exportación.

 

Hierro y goma, la misma dureza

Uno de los complementos esenciales, el herraje, baila otra danza, no menos macabra. El insumo más usado, el zamac, es una aleación cuyo componente mayoritario es el zinc. El precio internacional de éste mineral se ha disparado, al compás de las enormes compras de China. Sucede que este país ha decidido pasar sus vastas reservas en dólares y euros en algo más consistente, y los esta convirtiendo en reservas de petróleo, minerales y otras materias primas esenciales para su desarrollo industrial.

 

El zinc tuvo un aumento de aproximadamente un 200% en 16 meses, otros metales viven algo similar, y el sector herrajes esta sufriendo el efecto. 

 

Otro de los aumentos de precios internacionales está detrás de la suba en los productos sintéticos. Estos materiales sufren los efectos de los saltos que esta dando la cotización del barril de petróleo, por efectos de los conflictos de Medio Oriente y las mencionadas compras chinas, que el año pasado subieron abruptamente un 50%.  

 

Sólo certeza en el objetivo

Nadie sabe con certeza cuando llegará la calma y cuál será el panorama cuando pase el ventarrón. Las causas son dispares y la mayoría dista de tener una resolución sencilla. Las internacionales no están a nuestro alcance y sólo tienen consuelo los exportadores que no necesitan explicar el problema a sus clientes.

 

Los temas de índole local  -el conflicto carne/cueros- tampoco están en la esfera de decisión nuestras industrias. Es de esperar que el gobierno y los sectores productivos privados encuentren la forma de equilibrar intereses, pensando en el bien común, y que ninguno de los involucrados apele al garrotazo como método de negociación.

 

En el ámbito del la cadena industrial y comercial del cuero, calzado, manufacturas y sus afines, queda por esperar que las intensas reuniones que las cámaras están realizando  encuentren caminos para avanzar unidos en el trabajo por sostener y acrecentar el desarrollo industrial. Y en esta perspectiva, trabajar para lograr un fuerte incremento del porcentaje de la producción de cueros que se manufactura en el país, con la proa puesta en la generación de más puestos de trabajo y riqueza para el país.   

 


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