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Discurso de Carlos A.
Ingratta
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Ing. Carlos Ingratta
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Estimados
amigos:
Haber
permanecido 70 años en el mercado, sin interrupciones, manteniendo la
familia Ingratta la propiedad de la empresa, y todo dentro del contexto
de un país como el nuestro, constituye sin lugar a dudas una hazaña de
supervivencia industrial.
No los
quiero cansar con historia argentina del siglo XX pero puede ser
entretenido que recordemos juntos algunos acontecimientos:
Nacimos en
1936 como una fábrica de gomas de borrar y en 1938 fabricamos la
primera suela de goma para una prestigiosa empresa de aquella época,
Calzado Guante.
En un
principio debimos superar los problemas inherentes al conflicto de la
Segunda Guerra Mundial
Ya que en
1942 el gobierno nacional prohibió la utilización de la materia prima
caucho para la fabricación de cualquier artículo que no sea neumático de
automotor. Fue durante aquella época, que en la Av. Rivadavia rodaban
los colectivos con ruedas de hierro sobre las vías del tranvía por falta
de neumáticos y se compraban los zapatos con fondos crêpe usados para
poder recuperar la suela como caucho virgen. Llegaban de Bolivia unas
bolas negras pestilentas que se vendían como caucho sustituto a falta de
material legítimo.
En el 44,
antes de la finalización de la guerra, compramos la primera fábrica
argentina de gomas de borrar, y con ello adquirimos la marca DOS
BANDERAS que estaba vigente en el país desde 1916.
Pero en el
45 arribó el peronismo y el caucho se adquiría a través de IAPI, ente
gubernamental que distribuía discrecionalmente las materias primas
críticas. Y pronto vino la época de las luchas sindicales, donde el
patrón se convierte en el enemigo del régimen.
Recuerdo
que mi tío Francisco que dirigía la planta fabril, se le escapó ante
operarios un improperio contra el partido gobernante y debimos salvar la
denuncia sindical con un manto de piedad: se hizo un aporte
extraordinario a la Fundación Eva Duarte de Perón.
En el 55
la Revolución Libertadora derrocó a Perón.
En el 58
el presidente Frondizi firma los contratos con capitales extranjeros
para la extracción de nuestro petróleo y en el 63 el presidente Illia
los anula.
En el 59
hubo que pasar el invierno con el ministro Alsogaray y la inflación fue
del 114 % anual.
En el 62
lo derrocan a Frondizi y en el 66 lo derrocaron a Illia. Todos estos
acontecimientos políticos influyeron negativamente en el desarrollo de
la economía argentina.
En el 73
regresa Perón como presidente y a su muerte Isabelita y el brujo López
Rega heredan la primera magistratura.
1974 fue
el año de inflación cero, contenida por decreto del ministro José
Gelbard. Los índices dieron 40% anual, pero al año siguiente sobrevino
el “rodrigazo”. Esa devaluación del ministro Rodrigo produjo 323% de
inflación anual.
En el
76 se produjo el derrocamiento de Isabelita. Durante los gobiernos
militares la inflación no bajó de los 3 dígitos.
En el 81
“el que apuesta al dólar, pierde” decía el ministro. Lorenzo Sigaut.
En el 82,
vino la guerra de las Malvinas y dejó a la industria sin insumos.
En el 87
se impone el plan Austral del ministro Juan Sourrouille y la “casa
estaba en orden”
En el 89
la hiperinflación de Raúl Alfonsín era insostenible. Cuando asume Menem,
el ministro. Erman Gonzalez confisca los depósitos bancarios de plazo
fijo.
En el 91
la ley de convertibilidad del ministro. Cavallo nos ubica en uno de los
países más caros del mundo.
En el 94
construimos una planta industrial en Tortuguitas basados en la promesa
de la revolución productiva del presidente Menem. En el 97 la vendimos
porque los motores se quedaban sin revoluciones.
En el 96
la frase célebre de una de las mentes preclaras de la dirigencia
política: “para superar la crisis, hay que dejar de robar por dos años”
(sic Luis Barrionuevo).
En el 2001
nos impone el corralito bancario el ministro. Cavallo y el presidente
entrante Rodríguez Saa declara el default en forma unilateral.
Pero
Duhalde en el 2002 después de la devaluación dice “el que depositó pesos
tendrá pesos y el que depositó dólares tendrá dólares”
Díganme
amigos, los que sobrevivimos a estos acontecimientos, no habremos
realizado una gran hazaña?
Nuestra
empresa es de origen familiar, como muchas empresas argentinas de la
industria del calzado. Actualmente la dirigimos la segunda generación y
estamos incorporando ya gente de la tercera. La experiencia recogida
por la industria argentina nos indica que ninguna empresa familiar
sobrevive a la dirección de la tercera generación. Nos estamos
preparando entonces para este desafío.
El secreto
de nuestra permanencia durante tantos años quizá resida en la política
de crecer acorde con las posibilidades de la empresa. Si bien esta
política retarda el crecimiento, existen muchos ejemplos en la
Argentina, de empresas que dieron el paso más largo del que podían y hoy
están quebradas. Es que Argentina es un país que ha sufrido muchas
oscilaciones en la conducción económica.
Hoy a 70
años de su fundación, tenemos una empresa moderna, floreciente, sana
financieramente, con muy buen equipo de colaboradores y con ganas de
alcanzar el centenario.
Quiero agradecer la presencia de todos Uds.
que han aceptado acompañarnos en este evento. Los hemos invitado
dejándonos llevar por el afecto y no por el compromiso. A clientes y
proveedores que confiaron y siguen confiando en nosotros. A los
integrantes de cámaras e instituciones amigas que nos tendieron siempre
su mano. A todos gracias, muchas gracias por acompañarnos en este feliz
acontecimiento.
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