OPINIÓN

Hay una oportunidad para

el desarrollo industrial

 

Por Raúl Zylberstein

Presidente de la Cámara Industrial de las Manufacturas de Cuero y Afines

 

Históricamente, los modelos económicos en Argentina han estado sujetos a las recurrentes crisis de balanza de pagos. Estos desequilibrios instauraron una elevada inestabilidad macroeconómica para el desarrollo de proyectos productivos de largo plazo. El modelo actual, gracias a los excedentes fiscales y comerciales que ha obtenido, podría generar un vuelco para revertir de una vez y para siempre la estructura deudora y el bajo perfil exportador característico de la economía nacional. Para ello, se deben promocionar las actividades productivas de alto valor agregado, intensivas en mano de obra y competitivas a nivel internacional, como lo hacen las naciones centrales que cuentan con poderosas industrias.

 

Es por ello que sectores con importantes ventajas competitivas como la cadena de valor del cuero deberían ser respaldados para alcanzar un desarrollo sustentable en el tiempo. En este sentido, cabe destacar la capacidad exportadora de las empresas productoras de manufacturas de cuero. En efecto, las ventas al exterior -sin contabilizar las compras de los turistas en el mercado interno- ascendieron a los 102,4 millones de dólares, un 8% superiores a las del año 2004 y muy por encima de los 40 millones que se exportaron un año antes del fin de la convertibilidad. No obstante, esas exportaciones se podrían potenciar si, a través de políticas públicas, se subsanaran dos de los más importantes cuellos de botella que afectan al sector.

 

Por un lado, en la industria del cuero escasea el personal capacitado en oficios. Ello pone freno a decisiones de nuevas inversiones para atender a una creciente demanda interna y externa.  Aunque tradicionalmente buena parte de los trabajadores especializados se forman en talleres y fábricas, la situación actual torna imprescindible la creación de centros de capacitación especializada. Por ello, la creación de una “Escuela de oficios del cuero”  es uno de los objetivos centrales de la Cámara Industrial del Cuero y Afines (CIMA) para este año.

 

Por otra parte, otro de los cuellos de botella que afecta el desarrollo sectorial es la falta de financiamiento. No obstante, están en marcha tratativas para cerrar acuerdos con diversas instancias estatales interesadas, como el Ministerio de Trabajo, que cuentan con planes de fomento para este tipo de iniciativas.

No obstante los obstáculos descriptos, las expectativas son favorables para 2006. De hecho, ya se han activado proyectos de inversión que ascienden a los 30 millones de dólares.

 

Asimismo, se precisan políticas industriales que, además de enviar misiones para promover las exportaciones, diseñe una estructura arancelaria progresiva a favor de la mayor generación de valor agregado doméstico y de empleo. Si Argentina, por ejemplo, en lugar de aportar el cuero terminado para que otras economías lo industrialicen, se desarrollara “aguas abajo” tendría una porción del mercado mundial casi garantizada, puesto que es uno de los principales proveedores de materia prima y es un mercado en continuo crecimiento. En efecto, el margen de expansión para las exportaciones es amplio si se considera que el comercio internacional de cuero en su conjunto asciende a casi 55.000 millones de dólares y Argentina sólo participa con 1.000 millones de dólares, de los cuales el 73% es materia prima. En ese sentido, en lo que respecta a las manufacturas del cuero, las posibilidades de crecimiento son efectivas ya que Argentina posee sólo el 2% de la oferta mundial y genera un producto de reconocida calidad.

 

Lamentablemente, las políticas arancelarias de los últimos años han ido en dirección contraria a ese objetivo. La Resolución 655 de 2005, que disminuyó los derechos de exportación del cuero crudo, contrajo la cantidad de cuero disponible para elaborar en el mercado interno y la incertidumbre en toda la industria que se nutre del cuero. Y esta fue en línea con la 748/02, que aumentó los reintegros a los cueros semiterminados y los bajó a la industria de la funda. Creemos que al derogar la resolución 655/05, el gobierno podría empezar el camino inverso.

 

¿Por qué debereia hacerlo? Por que el sector también debería ser visto como un importante generador de renta en la sociedad, ya que las inversiones en manufacturas de cuero producen elevados efectos multiplicadores. Ese fenómeno se explica por la estructura de su mercado. No es lo mismo la expansión que provocaría en la economía una inversión de una empresa monopólica internacional que la de un conjunto de pymes de capitales nacionales comprometidas con la reinversión de sus utilidades en la Argentina. De hecho, el sector de manufacturas del cuero cuenta con miles de productores, de los cuales 911 realizaron envíos al exterior el año pasado.

 

A través de ese tipo de políticas se podría atenuar al menos una de las más importantes debilidades estructurales de la economía nacional: el bajo nivel relativo de sus exportaciones de alto valor agregado. La exportación de bienes agropecuarios, de los bienes primarios y de la energía y del combustible está en torno del 70% de las exportaciones totales.

 

Desafortunadamente, tanto los bienes primarios como los agropecuarios tienen acceso restringido a los mercados internacionales y son necesarios para abastecer el mercado interno. En tanto, las exportaciones de combustibles y energía, si bien también son importantes generadoras de divisas, son recursos no renovables.

 

En consecuencia, la viabilidad de la actual política económica está en función del incremento de las exportaciones de origen industrial lo más diversificadas posibles, ya que cuentan con mercados mucho más liberalizados y no están sujetas a variaciones tan bruscas de precios. Por lo tanto, esas ventas, además de generar empleo y recursos, permitirían enfrentar las eventuales contracciones de la economía mundial y asegurarían un desarrollo sustentable.

 

 


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